La confianza es la esencia de nuestro trabajo. Los equipos de finanzas e impuestos confían en nosotros para que sus cifras sean correctas, auditables y defendibles. Nos ponen el listón muy alto, y creemos que también deberíamos aplicarlo a cómo dirigimos nuestro negocio. Nuestro informe de ESG no es un ejercicio de cumplimiento ni una simple norma que cumplamos sin más: es la forma en que alcanzamos el mismo estándar que ayudamos a nuestros clientes a lograr.
De los objetivos internos a las obligaciones verificadas
Cuando los cambios normativos derivados de la iniciativa «Omnibus» de la UE hicieron que Lucanet quedara por debajo del umbral de informes de sostenibilidad CSRD el año pasado, podríamos haber dado un paso atrás. Pero no lo hicimos. Optamos seguir presentando nuestros informes voluntariamente según la norma VSME de EFRAG, ya que la transparencia no deja de ser valiosa por el mero hecho de que ya no sea obligatoria. Luego fuimos más allá. En 2025, nuestros compromisos ESG se volvieron verificables de forma independiente por primera vez. Nuestros objetivos climáticos basados en la ciencia fueron validados por la iniciativa Science Based Targets; nuestros datos sobre emisiones de alcance 1, 2 y 3 se verificaron de forma independiente, y nuestro desempeño en materia de sostenibilidad está ahora directamente vinculado a nuestra financiación. Ya no son meras aspiraciones, sino obligaciones con consecuencias.